¿Qué sensaciones tendría usted si pasara por el establecimiento educativo donde aprendió a escribir y a leer, y lo encontrara en estado de abandono? Los deportistas sienten bronca, indignación y malestar cuando descubren que el lago San Miguel del Parque 9 de Julio, considerado como la escuela de pesca más importante de la provincia, se está secando porque la bomba que lo nutre de agua no funciona desde hace varias semanas.
Ese no es un espacio más del principal pulmón verde que tiene la ciudad. Allí, los niños pueden dar sus primeros pasos capturando mojarras, avanzar un poquito más con la primera caña con reel y los más experimentados tienen la posibilidad de aprender los secretos de la pesca con mosca (fly cast) y con señuelos (bait casting). Allí también se rinde culto a la pesca con devolución. Los verdaderos deportistas no sacrifican a los peces que capturan, puesto que saben que devolviéndolos al agua se multiplicarán las posibilidades de lograr capturas en el futuro.
Un poco de historia
A Charles Thays, paisajista que diseñó el parque 9 de Julio, no le hicieron caso y el lago San Miguel terminó inaugurándose en 1961, 35 años después de que se habilitara la obra que sirvió para conmemorar el centenario de la Declaración de la Independencia. El lago artificial tiene el tamaño de unas tres manzanas y es un símbolo de la ciudad, a pesar que en sus más de 50 años de vida padeció todo tipo de situaciones.
Los más memoriosos recuerdan con nostalgia los paseos en botes o en las bicicletas acuáticas donde más de una pareja se juró amor eterno. Tampoco se olvidan de la confitería que funcionó junto al espejo de agua y que fue hasta escenario de recitales de rock. Aquel fue también el sitio elegido por las autoridades de Educación y de Deportes para organizar concursos de pesca de mojarritas entre los alumnos de establecimientos educativos.
Miguel Saguir, multicampeón tucumano de pesca, no se cansa de reconocer que gran parte de su infancia la vivió en el lago capturando bagres de hasta dos kilos. Tampoco olvida los retos que recibió en su casa por haberse escapado innumerables veces a pescar durante las siestas. El licenciado en economía Daniel “Tito” Yáñez aún recuerda las palizas que recibió mientras cruzaba Villa 9 de Julio para ir a pescar al lago. “Siempre ligábamos”, cuenta el actual director del Instituto de Estadísticas de la Universidad Nacional de Tucumán. Miguel Quesada, otro de los grandes pescadores de la provincia, agrega: “Hubo tiempos en que se hacían grandes pescas. Si hasta se llegó a capturar un doradillo de 2 kilos. Me acuerdo porque fue a principio de los 80 y el chico que lo sacó se llamaba Diego Armando, como el mejor futbolista”.
Pese a todas las alegrías que regaló el miniespejo, los tucumanos se encargaron de castigarlo. Siempre le aplicaron golpes tirándole basura. Lo mutilaron arrancándoles las rejas de seguridad o destrozando los árboles y las palmeras del lugar. Lo abandonaron porque, debido a la falta de policías, los pescadores eran víctimas de asaltos que los dejaban sin equipos y, muchas veces, hasta sin ropa. Y lo terminaron de asesinar en 2013, cuando lo desagotaron para repararlo sin salvar la vida que allí se encontraba. De esa manera generaron una mortandad de peces nunca antes vista por los vecinos de la ciudad.
Recuperación
Sin embargo, como si se tratara de un retoño de primavera, en los últimos dos años el lago San Miguel se recuperó. No sólo se lo volvió a llenar, sino que además se logró recuperar la fauna ictícola. Mojarras, palometas, anguilas y tarariras forman parte del menú que ofrece el lugar. Su recuperación también generó un cambio en el paisaje.
Los fines de semana, cuando el sol recién pretende aparecer, los pescadores se cruzan con aquellos que no quieren que la noche termine para seguir de fiesta; con los que venden su cuerpo que -generalmente- se quejan a los gritos porque no tuvieron una buena jornada de trabajo, y con los que alivian tensiones caminando o corriendo, todos bien vigilados por uno o dos policías que espantaron del lugar a los amigos de lo ajeno. A media mañana comienzan a instalarse los vendedores ambulantes y al poco tiempo, la fresca brisa empieza a combinarse con el penetrante olor a aceite de las papas fritas. Los vendedores quieren tener todo listo porque saben que a partir de las 14 habrá una invasión de familias que llegarán a pescar o a disfrutar a la par del miniespejo.
Enzo Lauricella recorre periódicamente el San Miguel. “Tener un lago a 10 minutos de casa y con tanta vida es sin dudas un lujo que pocos podemos disfrutar. Es el lugar perfecto para todo aquel que quiere iniciarse en esta locura de la pesca de tarariras con señuelos. Allí podrán encontrar lugares tapados por la vegetación para tentarlas con señuelos antienganche. Sectores limpios y de muy poca profundidad para probar con paseantes y por qué no con alguna cuchara. También hay sitios de mayor profundidad para tentarlas con señuelos tipo minnow de superficie y hasta media agua”, describe.
“Este es el lugar donde más veces pesqué en mi vida y donde más aprendí las diferentes técnicas de la actividad. Me duele un montón verlo tan descuidado. Y eso que es muy pequeño y fácil de mantenerlo. Espero que lo salven”, anhela Álvaro Cabrera Durango, uno de los hombres que más difunden del bait casting en la provincia.
Arturo “Cucú” Valdez es tan fanático del lago que desde hace tiempo, a través de las redes sociales, pide a los pescadores que se unan para cuidar el lugar. “Muchos aprendimos a pescar en ese lugar que está muy cerca. En Buenos Aires, en los Lagos de Palermo, se dictan clínicas para todo el mundo.¿ ¿Por qué aquí no se puede hacer lo mismo? Si hay buena voluntad, todo se puede hacer, incluso cuidarlo y mantenerlo limpio. Sueño con llevar a mis hijos al San Miguel para enseñarles a pescar”, asegura.
La otra cara
Carlos Arnedo, director de Espacios Verdes de la Municipalidad capitalina tiene otra mirada. En la charla con LA GACETA asegura que la bomba está parada hace dos semanas porque se la está acondicionando para que pueda asegurar una mayor provisión de líquido.
“No se está secando, sino que se le está disminuyendo su nivel de agua para hacer extracción de áridos para que puede tener una mayor capacidad de almacenamiento de líquido. No se olvide de que se está hablando que este será un verano muy seco y que hay que estar bien preparados”, explicó el funcionario cuyo pronóstico difiere de los de los especialistas que sostienen que el período de lluvias será muy intenso.
¿Tienen algún plan para salvar las especies que allí habitan cuando hagan las extracciones?, se le preguntó. “¿Especies? Si hay sólo mojarras. Estamos viendo la posibilidad de sembrar 30.000 peces para que el lago vuelva a ser lo que era antes. Tenemos que hablar con Flora y Fauna para ver qué nos recomiendan”, respondió.
Alternativas
Fuentes de la Dirección de Flora y Fauna aseguraron que por el momento no hubo ningún contacto con Espacios Verdes y explicaron que antes de sembrar peces se debe hacer un estudio a fondo para determinar qué especies se pueden vivir allí. También es necesario determinar cómo se cuidará el espejo en el futuro. Dijeron que les llama poderosamente la atención el proyecto de extracción de áridos, ya que eso generará daños en la impermeabilización que se realizó años atrás.
“Lo ideal sería que no se pongan especies que se alimenten entre ellas. Por ejemplo, sería un error sembrar pejerreyes sabiendo que hay tarariras, porque estas últimas se terminarán comiendo a las otras. Hay que buscar especies que puedan competir por el alimento sin que se destruyan entre ellas”, opinó Carlos Riviere.
El técnico también dijo que, si al lago no se le hace un mantenimiento permanente, por la cantidad de algas que allí existen se necesitarán otras especies que pueden generar cambios en el ecosistema. “Lo mejor sería que se insista con lo que actualmente hay allí”, asegura.
“Muchísima gente dio sus primeros pasos en la pesca en este lago. Por eso es muy importante que se lo mantenga, no sólo porque es una escuela para aprender técnicas, sino también para cuidar los recursos y el medio ambiente”, afirma Riviere.
Detalles
¿qué se puede pescar en el lago San Miguel?
En este lugar se puede concretar capturas de mojarras, bagres, anguilas y tarariras.
¿con qué equipo?
Se puede utilizar desde mojarreras, pasando por líneas muertas con boyas y hasta equipos de caña con reels chicos y medianos. Además, se está generalizando el uso de señuelos y de moscas para tentar a las “taruchas”. Se recomienda utilizar artificiales de flote por la escasa cantidad de agua que tiene el espejo.
¿Se debe sacar permiso para pescar?
No, es de libre acceso. Pero los pescadores deben contar con la licencia que otorga la Dirección de Flora y Fauna. Por otra parte, por común acuerdo entre los deportistas, en este lugar es obligatoria la pesca con devolución. Es la única alternativa para proteger las especies del lugar.